El primer rayo de sol que penetró en la habitación iluminó la pared situada en frente de la ventana. Mis ojos cansados de soñar deciden abrirse, es un día soleado. Hoy es ese día.
Decido lebantarme, dejo el ordenador encendido a la espera de que aparazca, se el lugar pero no el momento en que tengo que estar allí. Mientras no aparece entro a la cocina para ver que habrá de comer. Tengo que comer rápido ya que un SMS me avisa de que a las 17.20H debo estar en la estación, en unos supuestos asientos situados en frente de un Mc Donalds.
Pasan las horas lentamente, unos nervios me atacan. Miedo? Pánico?
Falta una hora para que el tren salga. A toda prisa me ducho, me peino, me visto... Cojo un libro, amanecer, para tener una distracción en el tren. Salgo de casa con toda la prisa que me puedo dar, frenado por el aire, hasta que llego a la parada del bus que por mi mala suerte ha pasado y si cogiera el próximo llegaria tarde. Andando, casi corriendo, cruzo media ciudad para dar con el edificio del reloj: La estación. Compro el billete, aún quedan 20 minutos. Sentado en uno de los metálicos, saco el libro y leo lo que puedo hasta que llega el tren.
Seguro que sabré volver? Seguro que todo va bien, tranquilizate. Mi mente viajaba a mil sitios a la vez, recreaba la tarde que me esperaba por delante. Linea 8. 22.10H, 23.04H y 23.58H. No dejaba de pensar en lo que había preguntado el día anterior a dos personas. Aún así no iba seguro de saber como volver, pero me sentía seguro, en verdad no me preocupaba lo que tardara en saber volver, estaría con él, que más puedo pedir?
Unos 50 minutos después del largo y pensativo viaje llego al destino. Voy tranquilo hasta el momento en que empiezo a subir las escaleras, mi corazón empieza a latir como nunca lo ha hecho, me da la sensacion de que pudiera partir las costillas y salirse de mi cuerpo. Paso el billete para salir de las puertas y doy una vuelta sobre mi mismo para observar aquella inmensa estación. Vale, me queda buscar el sitio de queda.
Empiezo a andar. Me atacan los nervios, el corazón me va desvocado, incluso por primera vez en tiempo siento calor. Un sonido, un aviso me hace girar para ver que pasa. No! Dime que no es él. Me giro y le veo en frente mio, con una sonrisa perfecta. No, no puede ser cierto... De veras es él? No... No me lo imaginaba tan... Tan... Ony reacciona, respira, saluda todo va bien. Cuando consigo volver al mundo real. Encajo mi mejor sonrisa, o almenos eso creo.
Un saludo, solo rozar su piel con la mía, su perfume, su piel blanquecína y como no: Esos ojos que me robaron la respiracion desde el día en que lo ví por vez primera.
- Vamos a buscar un bar, te parece? -No puedo parar de mirarle.- Ven vamos.
- Perfecto.
Andamos cruzando cayes, mirando bares y cafeterías en busca de una que sea íntima. Cuando cruzamos una avenida lo encontramos. Un bar "oscuro", poca gente, perfecto. Dos cafés y algunos cigarros acompañan una conversación que no tiene fin: Música, cine, famosos, anécdotas, estudios... LArga conversación sin que haya una pausa, es prefecto. Entre tema y tema me voy iendo a mundos donde mi mente da vueltas a mil cosas. Me siento el ser más afortunado del mundo en estos momentos. No me lo puedo creer. Vale respira, vuelve al mundo, presta atención. Mientras habla no puedo evitar mirar los ojos en los que me perdería sin camíno de retorno, mi mirada de vez en cuando se desvía hacia su cuello, de donde proviene ese aroma que me intenta hacer caer en la tentación. Tú puedes, resiste...
Durante la larga e interesante conversación noto que mis dedos empiezan a coger temperatura... Miro mi mando y veo que se han entrelazado mis dedos con los suyos...
- Has conseguido dejarme helado, como haces por el MSN.
- Bueno es el contacto, soy frío, tu caliente, me adapto a la temperatura...
Al momento empieza a entrar gente, demasiada, mejor nos vamos. El Sol ya no estaba, ahora arriba observándonos estaba la Luna, blanca y fría como siempre. El camino es frío, oscuro, largo, pero sin embargo sigue siendo perfecto.
Llegamos de nuevo a la estación y nos situamos delante de las pantallas de plasma donde se ve anunciado las salidas y las llegadas de los trenes.
- El mio pasa por la vía 8 sobre las 21.20H-le dije mientras miraba su rostro, sus ojos.- El tuyo pasa por la vía frente a la mía, la 9... 14 minutos después.
- Entonces cojamos ese, así podré llegar temprano a casa.
Pasamos los billetes, aún con 12 minutos por delante y nos sentamos en unos bancos, para hacer tiempo. Otra pequeña conversación sobre el próximo sábado. Quedar en un sitio que almenos uno de los dos conozca: Mi ciudad. Al mirar el reloj de nuevo decidimos de bajar a por el tren, cada uno en su vía, uno en frente del otro, el sentado, yo de pié sin dejar de mirarle, con la sonrisa dibujada, cruzábamos miradas con sonrisas.
Una vibración hace que mire un SMS llegado ahora mismo, le miro y sonrie por lo que deduzco que es suyo.
"Ya te hecho de menos"
Le envio una sonrisa que atraviesa la vía hasta donde el se encuentra. Mi tren acaba de llegar, me subo y le escribo:
"Y así es como el león se enamoró de la oveja."
"Que oveja tan estupida..."
"Que león tan morboso y masoquista..."
50 minutos de tren más el tiempo que tarde en volver a casa.
Rato después el cansancio y la oscuridad se apoderan de mi, haciendome caer de nuevo en un sueño en el que la tarde perfecta de hoy se repetirá como una canción en un reproductor puesta en Repeat.
Solo me queda decir que me siento afortunado por haber encontrado a alguien con quien puedo compartir tanto, con quien día a día me siento mejor, atraido, porque mentir? Me sentí la persona mas afortunada del mundo solo por tenerte a mi lado, por compartir la tarde contigo has dibujado una sonrisa que aún hoy no se ha borrado.